Cuando me fui de la Pincoya me di cuenta de que la calidad de vida está influida profundamente dependiendo de donde vivas y por donde circules.
Cuando salí de la Pincoya, ya podía andar mucho más relajado por la calle, hasta más tarde y con un nivel mínimo de hostilidad en el entorno.
De verdad me cambió la vida, me sentí muy bien.
Ahora me pasa que estoy en un trabajo que me gusta, está bueno, pero el trayecto que tiene es de mayor peligro, de lo que, para mi nueva realidad, estoy acostumbrado. Es decir, que el trayecto me hace retroceder en mi sensación de confort.
Y aquí me tengo que responder la pregunta
¿Qué voy a hacer?, ¿Voy a volver a mi estado de alerta anterior y bajar mi nivel de vida?
No, siento que sería el enfoque incorrecto.
Lo que siento que tengo que hacer es trabajar para “tomar el control” de mi entorno. Me refiero a yo decidir por donde moverme. Porque cada escenario tiene puntos en contra, pero hay uno de los escenarios que tiene un poco menos.
Si trabajo en un lugar donde tenga que aguantar metros llenos, que es una wuea asquerosa, odio eso de la gente empujándose y no respetando los espacios (donde, además, también hay ladrones).
Si tuviera que irme en auto y aguantar horarios de tacos desagradables, donde está el riesgo constante de que algún chimpancé tomando decisiones estúpidas, me pueda chocar por que va atrasado a su trabajo, esa alerta constante que hay que tener también es desagradable.
Si tuviera que toparme con jefaturas qué puedan ser incompetentes y tenga que aguantar decisiones wnas o que no me permitan tomar el control para hacer funcionar bien los procesos, eso no es peligroso, pero también es muy desagradable.
Entonces, desde mi perspectiva, tengo que enfocar la frustración de mi problema actual, en trabajar para la solución real, trabajar en mi negocio para ser puto libre y moverme donde quiera, en los horarios que yo quiera y con la gente que yo quiera.
La calidad de vida está directamente relacionada con la libertad según mi opinión.





















