Vi unas películas que me hicieron pensar en todo el proceso que me ha llevado a mi hoy.
Estoy en una época hermosa de mí mismo, me gusta lo que soy, quiero lo que soy.
En mi proceso de desarrollo, por muchos años me sentí como pisando huevos, buscando pistas de que era lo “normal” o de quien era yo.
Eso pasa cuando estás en el camino de transformaciones profundas, es como intentar volver a nacer de nuevo, aprender todo desde cero.
Eso igual te deja vulnerable, inestable y me pasaba que cualquiera que me decía algo respecto de mi personalidad o de lo que es bueno o malo, ya fuera en broma o en serio, generaba un cuestionamiento, una investigación introspectiva para ver que asidero podrían tener esas palabras.
Y lo que me di cuenta con esas películas, al reconocerme en algunas de esas historias, es que esos pasados ya están muy lejanos, hoy soy otra persona, una evolución de todo eso.
Cuando las vi sentí que soy libre.
Y como hombre libre, ya no es necesario dudar tanto, ya no requiero cuestionarme como antes, eso no quiere decir que no vaya a evaluar las críticas constructivas, pero si, que puedo avanzar con total confianza.
Hoy soy un humano amable, empático, sensible, honrado, respetuoso, “cariñoso” (ahí falta todavía), y con una apertura constante a ser mejor.
Viví y sobreviví a todas mis cárceles gracias a eso a lo que yo llamo Dios, pero no fue sólo sobrevivencia, fue crecimiento, fue un renacer a una persona que quiero y admiro mucho.
Con esas películas entendí que llego el momento en que me tengo que querer mucho, tengo que estar satisfecho conmigo mismo, disfrutarme en este hoy tan agradable y hermoso.
Ya no piso huevos, ahora piso firme, seguro, me faltaba avisarle a alguna parte de mi subconsciente que ya me “licencie” del trabajo sobre mí mismo.
Ahora puedo encarar a cualquiera para defender mi realidad, orgulloso de lo que soy y con una lucidez profunda del porque soy lo que soy.

No hay comentarios:
Publicar un comentario