LA HUMILDAD
Algo extraordinario que aprendí en mi tiempo de parroquia fue acerca de la humildad.
La viví en retiros espirituales, en misiones y tuvo un impacto muy positivo en mi vida.
No obstante, me di cuenta de que, si pasas mucho tiempo por una vida compleja, donde las soluciones están fuera de tu alcance y no dependen de ti, la humildad cala más profundo de lo que debería.
Te vuelves más manso de lo recomendable para una persona que quisiera ser asertiva en obtener lo que quiere.
He hablado con amigos sobre mi admiración de la personalidad de los argentinos, ahí hay mucha asertividad y baja humildad.
E independiente de lo que a alguien le pueda incomodar ese nivel de asertividad, no hay duda de que bajo ese mindset los resultados son superiores del que no lo tiene.
En mis últimos pensamientos he tratado de identificar cual es la idea o creencia que podría estar afectando para que mi comunicación sea lo más asertiva posible.
Creo que es la humildad, tengo un exceso de humildad, que fue muy útil cuando no podía hacer nada al respecto de mi realidad, para mantener la sanidad mental.
Ahora que lo pienso Igual no es tan fácil regular “la humildad”, voy a tener que construir una definición propia de lo que es para mí una humildad equilibrada.
Para que se entienda, voy a poner un ejemplo de lo que la mayoría hemos escuchado alguna vez.
Cuando un pueblo escucha demasiado “Si alguien te pega en una mejilla, ofrécele también la otra”, ocurre exactamente lo que mucha gente dice que genera la iglesia, aturde al pueblo y dejan de exigir sus derechos.
Eso es real, y bueno, un pueblo es un conjunto de individuos y para que el pueblo se afecte, significa que cada individuo debe estar influenciado en algún grado por el mensaje.
Por eso es la necesidad de construir mi propia definición de humildad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario