Uno de mis problemas de interacción social era mi dificultad para hablar de temas triviales. Ahora descubrí por qué pasaba.
Resulta que en mi mente había dos ideas primordiales que me bloqueaban para dedicar tiempo a la trivialidad, una era la búsqueda del sentido de mi propia existencia y de lo que está a mi alrededor y la otra una sensación de urgencia respecto de lograr que las actividades de mi día a día me condujeran hacia mis metas y a mi propósito.
Y dentro de esas dos, la que me causaba ansiedad era la segunda, sentir que no tenía el control de mis actividades y que el tiempo se me escapaba como agua entre las manos.
Cuando sentía eso, la verdad es que no podía dejar de pensar en mis pendientes y en resolver todo lo que pudiese, para llegar a un punto en donde el tiempo no fuese una preocupación.
Hoy llegó ese tiempo, y no es que se haya modificado mi realidad y ahora por alguna razón tenga más tiempo, no, la vida sigue siendo igual de corta.
Pero si logré el control de mi tiempo y eso relajó mi mente a un nivel como jamás había estado.
Antes cuando hablaba algo trivial sentía que en ese tiempo podría estar pensando en otra cosa, era como una especie de "placer culpable", pero ni siquiera eso, porque de tanto evitarlo, ya en algún momento incluso me incomodaba.
Pero ahora se terminó ese problema, ahora puedo hablar trivialidades sin ningún inconveniente, todo gracias a la administración del tiempo, ahora a cada cosa le puedo dar un espacio, un tiempo.
De hecho, en mi día a día, ya no siento que no me alcanza el tiempo, ahora tengo “tiempo de sobra” y eso cambió totalmente mi perspectiva. No obstante, igual va a ser un proceso volver a incorporar la trivialidad, ir recordando que ahora si puedo, hablar de trivialidades.
Lo que probablemente no va a cambiar es que no estaré enterado de las trivialidades, pero si al menos podré comenzar a disfrutar esas conversaciones.
Imagen IA
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