Y de toda cosa de la cual no tengo control, se la encomiendo a Dios, para respirar con tranquilidad y decir con convicción: "que sea lo que Dios quiera" y cuando ese resultado aparece como desfavorable para mi, digo nuevamente con convicción: hice todo lo que estaba a mi alcance realizar, pero así es la vida, quizás Dios quiere para mi un futuro distinto.
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